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DÍA 1: Salida en BUS CAMA rumbo a la ciudad de Salta.
DÍA 2: Llegada. Traslado al hotel y Alojamiento.
DÍA 3: [VUELTA A LOS VALLES CALCHAQUÍES] Saliendo de la ciudad de Salta, se atraviesan las plantaciones tabacaleras del Valle de Lerma para internarse en la Quebrada de Escoipe, también conocida como quebrada de los “tres colores” por el contraste entre la tierra rojiza, los cerros verdes y el cielo. Más adelante se encuentra la imponente Cuesta del Obispo, antigua vía de circulación aborigen que durante 21 kilómetros sortea un desnivel de 2.400 metros que comunica la quebrada con las tierras altas de Piedra del Molino. Luego de atravesar el
Parque Nacional Los Cardones por la recta de “Tin Tin” (antiguo camino incaico de 19 km que compite en perfección con los resultados de la tecnología moderna), y dejar atrás la localidad de Payogasta, comienza el descenso hacia la población de Cachi, a los pies del nevado homónimo que se alza a 6.384 metros sobre el nivel del mar y divide la desértica Puna de los fértiles Valles Calchaquíes.
La localidad de Cachi –dedicada actualmente al cultivo de alfalfa, hortalizas y secaderos de pimiento– conserva el aspecto que tenía en sus orígenes: angostas calles empedradas y la tradicional iglesia de estilo colonial español propio del noroeste argentino, con paredes de adobe y techo de cardón.
Recomendamos circunvalar la plaza para obtener una extraordinaria visión de la Iglesia de San José (MHN) y caminar por sus calles. En el Mercado Artesanal Municipal se pueden adquirir tejidos de muy buena calidad y cerámicas con certificación de origen. Este viaje es una excelente oportunidad para apreciar las culturas aborígenes prehispánicas de la zona (aquí habitaban los chicoanas) en las numerosas piezas arqueológicas y urnas mortuorias en exposición en el Museo Arqueológico.
Salimos de Cachi tomando RN40 rumbo sur. Un camino a derecha lleva al importante sitio arqueológico de La Paya, zona donde se cultiva el “maíz pisingallo” y donde se sospecha fue la capital de la provincia de Chicoana del Imperio Incaico. Más adelante, a izquierda el empalme con “el camino colorado”. La ruta corre sinuosa bordeando acequias: a la derecha la estéril ladera (con excepción de algunos algarrobos y los sempiternos cardones) y a la izquierda zonas de cultivos.
Seclantás es un pueblo relativamente reciente. Su Iglesia de Nuestra Señora del Carmen posee cualidades arquitectónicas que atrapan. Al mismo se llega cruzando el río por un camino secundario a la ruta por la cual transitamos.
Nos alejamos del río Calchaquí y cruzamos un abra desde la cual oteamos el valle de norte a sur. Llegamos a Molinos (Lugar Histórico Nacional), población serrana fundada a mediados del siglo XVII de trazado irregular y casas de adobe. Se destaca la Iglesia de San Pedro Nolasco de los Molinos (MHN), cuyo dintel denuncia al año 1692, y que a pesar de las numerosas restauraciones conserva el aspecto original de estilo cuzqueño.
Cruzamos un tramo donde en otoño se tiñe de colorado: son los pimientos cultivados puestos sobre los techos, la tierra y los patios para su secado. A derecha un desvío lleva a Angastaco, villa moderna de veraneo. Estamos circulando por la “Quebrada de las Flechas”. Angostos desfiladeros nos permiten herir las montañas: se suceden formaciones como “El Cañón”, “La Fecha” y El Ventisquero”. Transitamos un tramo de cordones montañosos anudados donde el viento ha tallado cambiantes sombras.
Luego de atravesar numerosos vados que en época de lluvia alcanzan el agua al río Calchaquí llegamos a la localidad de San Carlos, donde parece que el tiempo se ha detenido en la época colonial. Se distingue la Iglesia de San Carlos Borromeo por su decoración indígena e imaginería.
En Animaná recomendamos adquirir vinos artesanales (confiamos en su exquisito Mistela) antes de llegar a la localidad de Cafayate. La misma se encuentra en la confluencia de los ríos Santa María y Calchaquí y compartió con Tolombón una importante población en época prehispánica. Es conocida mundialmente por sus vinos, principalmente el Torrontés. La Iglesia Catedral de Nuestra Señora del Rosario, proyectada y construida por el arquitecto Pedro Poll entre 1890 y 1895, es única en el país por sus cinco naves paralelas.
Luego del recorrido por la ciudad, tomamos la RN68 rumbo a la ciudad de Salta. Lo primero que nos llama la atención son Los Médanos, dado que inesperadamente se nos presenta un paisaje de arena muy fina y blanca. Vamos dejando atrás a los Valles Calchaquíes mientras adelante nos sorprenden formaciones rocosas denominadas Los Castillos. El Anfiteatro y La Garganta del Diablo nos maravillan por sus formas y acústica.
A la altura de la localidad de Alemania, el cambio paulatino de la vegetación anuncia la entrada al Valle de Lerma y sus localidades: La Viña, Coronel Moldes, Cerrillos, la Merced. Durante el trayecto se puede visitar (opcional) el complejo hidroeléctrico Cabra Corral, cuyo lago es usado para practicar deportes náuticos.
Nota: la excursión dura dos días con noche en Cafayate o eventualmente Cachi.
DÍA 4: Regreso a Salta. Alojamiento.
DÍA 5: [QUEBRADA DE HUMAHUACA DESDE SALTA] Luego de desayunar, partimos rumbo a la Quebrada de Humahuaca, la cual ha sido declarada “Patrimonio de la Humanidad”. Desde Salta y a través de la RN39 hacia el norte, se atraviesa una zona agrícola dedicada a la caña de azúcar, tabaco, poroto y algodón para arribar a la provincia de Jujuy y su capital, San Salvador de Jujuy, en el Valle del Río Grande. Este río nos acompañará durante todo el recorrido que hagamos sobre RN9 y nos asombrará ese cauce plano, ancho y pedregoso, casi sin agua.
A partir de la villa veraniega de Yala, rodeada de montañas y ríos, el camino en ascenso y cada vez más desértico nos preludia la entrada en la Quebrada de Humahuaca. Pasamos por las localidades de León, Volcán (donde comienza el área media de la quebrada) y Tumbaya, donde en la Iglesia de Nuestra señora de los Dolores y Nuestra Señora de la Candelaria (MHN) se conservan pinturas valiosas. Seguimos rumbo norte y comenzamos a divisar cerros coloridos. Al llegar a la Puerta de Chanarcito empalmamos hacia el Oeste por RN52 (ruta que fue parte de un tramo secundario del famoso Camino del Inca) para llegar a la localidad de Purmamarca. Tiempo para caminar, comprar alguna artesanía y admirar este magnífico pueblo. Recomendamos visitar a la Iglesia de Santa Rosa (MHN), la cual es un ejemplo de la arquitectura religiosa de la quebrada: torre única, techo a dos aguas, aberturas pequeñas, construcción en adobe.
Retomamos RN9, y dejamos atrás a la localidad de Maimará (donde observaremos raras formaciones geológicas y muy coloridas) para arribar a la antigua localidad de Tilcara y las Ruinas del Pucará. Su ubicación es extraordinaria: es el único pueblo de la quebrada que se encuentra en la orilla oriental del río. Es para recomendar su Jardín Botánico de Altura, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y su Museo Arqueológico.
Retomando RN9, antes de llegar a la localidad de Huacalera cruzaremos el Trópico de Capricornio. En el año 1841 en la Capilla de Huacalera el Coronel Pedernera (jefe de los sobrevivientes de los seguidores del General Lavalle) ordena acampar para descarnar los restos de su jefe y llegar a Bolivia con sus huesos. Este hecho histórico está maravillosamente narrado por Ernesto Sábato en “Sobre Héroes y Tumbas”.
Luego pasamos por Uquía donde sobresale la Iglesia de San Francisco de Paula, la cual tiene en su interior uno de los conjuntos pictóricos más importantes de toda la región: Los Nueve Ángeles Arcabuceros.
Al mediodía se llega a Humahuaca para recibir en la Plaza Principal la bendición de la imagen articulada de San Francisco Solano, que asoma desde la Torre de la Municipalidad. Luego de apreciar el Monumento a la Independencia, desde el cual se obtiene una vista panorámica de la ciudad. Tiempo libre para un breve paseo a pie. Regreso a Salta. Alojamiento.
DÍA 6: Desayuno. [SALINAS GRANDES DESDE SALTA] Pasamos por Campo Quijano, dejamos atrás a la Quebrada del Toro y El Candado, atravesamos Chorrillos, llegamos a Ingeniero Maury (2.350 m.s.n.m.) y seguimos con nuestro ascenso.
Después de muchas curvas y más exclamaciones por la belleza agreste del paisaje arribamos a Santa Rosa de Tastil (3.080 m.s.n.m.), donde se encuentra el Museo de Sitio.
A poco de llegar a San Antonio de los Cobres, y cuando la RN40 se desprende hacia la izquierda rumbo a La Poma (camino que pasa por el Abra de Acay siendo el más alto del mundo: 4.970 m.s.n.m.) observamos al este el sol reflejándose en los nevados, a los cerros azulados y a los pastizales brillantes a la vera del camino mientras nos acercamos a San Antonio de los Cobres.
Llegados al cruce de caminos, doblamos por RP75 y nos dirigimos rumbo norte para iniciar un suave ascenso. Impacta la crudeza del paisaje, su desolación: no hay población a la vista en la extensa planicie.
Más adelante, el camino se interna por una legua en las Salinas Grandes, uno de los mayores depósitos de sal de la República Argentina: no sabremos si estamos pisando nieve o sal, dada la cegante blancura.
Al dejar las salinas, quizá podamos observar algunas vicuñas, ya que estamos circulando por un área protegida para estos camélidos.
Luego de la Cuesta de Lipán y el abra de Potrerillos, comenzamos a abandonar la Puna. Dominan el paisaje los cerros agrestes y multicolores, como los que encontramos en Purmamarca, enmarcados entre sauces y álamos. Su Iglesia de Santa Rosa (MHN) se supone construida en 1648 ya que es la fecha grabada en el dintel de su puerta principal.
Desde Purmamarca tomamos rumbo Este y en la Puerta del Chañarcito empalmamos con la RN9 ya con rumbo al sur hacia la ciudad de Salta. Alojamiento.
DÍA 7: Desayuno. [CITY TOUR SALTA] Visitamos la ciudad de Salta conociendo la iglesia y el convento de San Bernardo de clausura (recomendamos observar con suma atención la magnífica puerta tallada en madera de cedro que perteneciera a la casa de la familia Cámara y que data de 1762); el Cabildo, que es el mejor conservado de la Argentina (MHN); la Plaza 9 de julio rodeada por recovas y la Catedral, con la capilla del Señor del Milagro. Esta imagen de Cristo Crucificado se transformó en protectora de la ciudad cuando la salvó del terremoto de 1692. A su izquierda se encuentra el Panteón de las Glorias del Norte, donde se halla sepultado el Gral. Martín Miguel de Güemes, quien
posee además un monumento en las cercanías del Paseo Güemes, barrio residencial no muy lejos del centro histórico.
Resulta imperdible la visita al Museo de Arqueología de Alta Montaña (entrada no incluida) donde se podrán apreciar los “Niños del Llullaillaco”, sin duda uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años.
Se conoce también la iglesia y convento de San Francisco, una de las más bellas de la Argentina, y cuya característica principal es su torre que supera los 70 metros de altura, dividida en cuatro pisos ornamentados con órdenes superpuestos según el esquema clásico: toscano, jónico, corintio y compuesto; el Mercado Artesanal, el cerro San Bernardo, desde el que se tiene una vista panorámica de la ciudad luego de acceder a su cima por medio de un teleférico.
Ya en las afueras -a sólo 10 minutos atravesando la quebrada de San Lorenzo- se llega a la villa veraniega del mismo nombre, lugar atractivo y apacible.
DÍA 8: Desayuno y traslado a la terminal de ómnibus. Fin de nuestros servicios.
DÍA 9: Arribo a la terminal de ómnibus de Retiro.
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