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DÍA 1: Salida en BUS CAMA rumbo a la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.
DÍA 2: Llegada. Traslado al hotel y Alojamiento.
DÍA 3: [CUESTA DEL PORTEZUELO Y DIQUE LAS PIRQUITAS] Recorremos las tranquilas calles de la ciudad capital de Catamarca, como tomando impulso para la poética ascensión que nos espera. Continuando nuestro recorrido nos detenemos para observar el Monumento a Felipe Varela, que fue construido para recordar la memoria de uno de los catamarqueños que hicieron historia pero que curiosamente la historia convencional que nos enseñaron en la escuela lo ignora, por cuanto su ideales fueron contrarios a los ideales de quienes escribieron la historia Argentina. Para recordarlo, se erigió este monumento en un acto de reparación histórica y en él podremos ver 16 lanzas estilizadas representando, cada una, un departamento de la Provincia de Catamarca.
Luego, dejamos atrás el ejido urbano de la Ciudad Capital de Catamarca y pasamos sobre el Río del Valle, límite natural entre la Ciudad Capital y el Departamento Valle Viejo.
Siguiendo por Ruta Nacional 38, encontramos el Monumento a los Aborígenes, construido para no olvidar nuestro pasado cultural. En él, las cinco columnas de piedras son las cumbres que sostienen la grandeza de las culturas aborígenes que emergen de las escalonadas plataformas que representan el cultivo en esta fértil tierra. Frente a él encontramos la “Plaza Yacumama” (Madre Agua).
Cruzamos el fértil Valle Viejo y de pronto, alzando nuestra mirada, descubrimos como una zigzagueante cicatriz de la montaña, la famosa “Cuesta de El Portezuelo”, que viste sus mejores galas para recibir nuestra visita. Mientras ascendemos comprendemos el porqué la inmortalizó Polo Jiménez en su descriptiva zamba “Paisajes de Catamarca”. Hacemos un alto en su imponente balcón natural (1070 msnm), mientras nuestros ojos se deleitan en contemplar “los mil distintos tonos de verde”. Luego de este instante de regocijo, continuamos ahora por Ruta Provincial N° 41 y transitamos por un verdadero túnel de tipas y jacarandaes.
A medida que avanzamos por la “Ruta Vieja” nos imaginamos que estamos regresando en el tiempo, porque en esta zona todavía se conservan viejas tradiciones de poblaciones rurales: viejas casonas, hornos de barro para hornear pan, pequeñas fincas que son regadas con aguas traídas desde el Dique de Las Pirquitas por una importante red de canales y acequias, y toda la cadencia de sus pobladores chacareros, que arraigan las costumbres de los primeros colonizadores que desde 1610 poblaron esta región.
Continuando por esta hermosa ruta de cambiantes panoramas visitamos el Taller de Alfarería y Cerámica de San Antonio, donde podremos ver a hábiles artesanos elaborar en cerámica bellas réplicas de piezas aborígenes; por la misma ruta provincial ingresamos a Piedra Blanca; allí visitaremos la Casa Natal del orador de la Constitución, el insigne Fray Mamerto Esquiú, declarada Monumento Histórico Nacional.
Siguiendo nuestro recorrido, ingresamos a la Ruta Provincial N° 1 gozándonos en la vista de verdes sembradíos hasta llegar al Dique Las Pirquitas, admiramos su original murallón de “pircas”, antiguo sistema aborigen de piedra apisonada y calzada sin ningún tipo de amalgama. Este dilatado espejo de aguas, poblado de pejerreyes y carpas, sirve para regar todo el valle y contener las crecidas del Río del Valle sobre el que está construido. En horas del mediodía, emprendemos el retorno hacia la ciudad.
[EL RODEO, LAS JUNTAS Y GRUTA DE LA VIRGEN DEL VALLE] Recorremos las sierras que sirven de marco oeste al valle de Catamarca, y atravesamos la quebrada del Río El Tala por un camino serpenteante y de cambiante paisaje; así, arribaremos a la villa veraniega de El Rodeo, dueña de un microclima en el que los nogales, las hortensias y las aguas de los ríos que la atraviesan invitan al descanso. Paseamos por la villa para admirar sus callecitas con nombres de flores, sus casas construidas en piedra y extasiarnos con el silencio sólo interrumpido por el canto de los pájaros.
Continuamos por RP4, y arribamos a la localidad de Las Juntas, localidad en la que convergen numerosos ríos en una garganta rocosa. En este lugar se conjugan el aire calmo y la belleza del campo, por lo cual es propicio para experimentar las muchas veces necesaria sensación de estar alejado del mundo.
Luego de un descanso, regresaremos por la misma ruta provincial N° 4 para visitar el pintoresco Dique El Jumeal, pequeño reservorio de agua cercano a la ciudad capital, y como corolario, llegaremos a la Gruta de la Virgen, santuario donde fuera encontrada aproximadamente en 1620 la imagen de nuestra Señora del Valle, y epicentro de la fe mariana que caracteriza a nuestra provincia.
Con las últimas luces de la tarde, emprendemos el retorno al hotel.
DÍA 4: [LONDRES Y BELÉN DESDE CATAMARCA] Salimos de Catamarca pasando por Miraflores, Huillapima, Chumbicha, todas ellas viejas estaciones de tren que, como dormidas en el tiempo, acompañan nuestro paso por RN38.
Continuamos nuestro viaje y avanzamos como en un sueño por la imponente y maravillosa Quebrada de la Cébila, que corre infatigable entre añosos árboles, cactus guardianes y el incesante canto de mirlos y zorzales.
Arribamos a la localidad de Aimogasta (Pcia. de La Rioja), una población típicamente montañosa de gran belleza natural, con importantes viñedos y vastas plantaciones olivareras; a 4 kms. de allí, en Arauco, encontramos el olivo cuatricentenario, soporte que dio origen a la olivicultura argentina.
Continuamos nuestro recorrido por zonas de singular belleza que hacen de lo rural e imponente una combinación sin par, y donde las formaciones de tierra y barrancas erosionadas que simulan castillos abandonados o ciudades en ruinas, nos hacen soñar con paisajes del Tibet.
Dejamos atrás Cerro Negro, una pequeña aldea que guarda celosas historias de tiempos pasados; llegamos entonces a la ciudad de Londres, histórico pueblo que fuera sede de la primera ciudad catamarqueña, lugares que fueron mudos testigos de esta gran cruzada.
Continuamos nuestro viaje, dejando atrás esta aldea que alberga cerca de 400 años de vida y arribamos a las Ruinas de El Shincal, importantes testimonios de nuestro aborigen que en este momento está siendo reconstruida; allí un guía nos explicará la importancia de este gran reservorio arqueológico que guarda misterios que hasta el momento no fueron develados.
Seguimos nuestro viaje y llegamos a Belén, pintoresca ciudad famosa por sus artesanías de excelente calidad, especialmente en tejidos de vicuña y llama; cuya calidad es conocida mundialmente y hace que sea codiciada por todos los mercados. Allí visitaremos las casas de las teleras para observar cómo se fabrican estas delicadas prendas en rústicos telares indígenas. Hacemos una interrupción en nuestro viaje, tiempo en que disfrutaremos del almuerzo.
Después de este pequeño descanso, visitaremos la Quebrada de Belén, allí donde la naturaleza favoreció al hombre lugareño con arroyos cristalinos y vigorosos sauzales, y donde los cursos cristalinos de agua contrastan con la adustez de las piedras de increíbles tonos.
Seguimos la ruta del sol, llegamos a la Puerta de San José, pequeña y pintoresca población que conforma un microclima ideal para liberar el espíritu y disfrutar de los calientes días de verano en compañía de algún duende escapado de las historias de la Pachamama.
Cuando cae la tarde, las primeras estrellas nos indican que es tiempo de regresar, después de haber disfrutado de un día cargado con experiencias que difícilmente podrán olvidarse.
DÍA 5: [LIBRE]
DÍA 6: Desayuno y traslado a la Terminal de Ómnibus de San Fernando del Valle de Catamarca. Fin de nuestros servicios.
DÍA 7: Arribo a la terminal de ómnibus de Retiro.
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