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DÍA 1: Salida en BUS desde la ciudad de Buenos Aires rumbo a la ciudad de Córdoba. Llegada y alojamiento. Cena.
DÍA 2: Desayuno. Salida por RN36 rumbo sur hacia la localidad de Alta Gracia.
Alta Gracia es cabecera departamental y tiene más de 400 años de historia. Está emplazada en el centro del área turística de Paravachasca, al pie de la sierra Chica. Su nombre proviene del Santuario de Nuestra Señora de Alta Gracia que existe en algarrobillas de Alconetar, España.
Nació como una próspera estancia jesuítica y la misma la hizo única: la ciudad se desarrolló alrededor de ésta y en la actualidad se encuentra en el centro urbano. Entre los atractivos a visitar podemos mencionar a la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Merced (MHN), la cual posee una única nave con crucero coronado por una cúpula sostenida en un muro curvo (único ejemplo con esta característica en la arquitectura colonial argentina) con una fachada barroca sin torres campanario; la Residencia Jesuítica (MHN), lugar de alojamiento reservado para los sacerdotes y hermanos que gobernaban la estancia y los talleres la cual está resuelta en dos plantas en forma de “L” que con la Iglesia rodean el Patio de Honor o claustro de los religiosos; El Obraje, que se encuentra paralelo a la Iglesia es una construcción de habitaciones abovedadas que alojó a la primera iglesia que tuvieron los jesuitas y que luego dio cabida a los talleres; El Tajamar, obra hidráulica construida por los jesuitas que actuaba como embalse con el objeto de tecnificar el proceso productivo siendo sus aguas utilizadas en las huertas y en el molino, el ex hotel Oberá, la casa de Ernesto “el CHE” Guevara, el ex Sierras Hotel, el Museo Manuel de Falla y el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
Luego de dejar atrás el Autódromo Oscar Cabalén, el paisaje es llano pero con el incomparable marco de las sierras al frente. Antes de abandonar la zona rural sobresale el Monumento a Miriam Stefford, primera aviadora argentina que encontró la muerte al precipitarse su avión “Chingolo” en San Juan. Fue construido por Raúl Barón Biza –su esposo– y en el mismo (en lamentable estado de conservación y preservación) se encuentra enterrada con todas sus joyas.
Luego de pasar por el acceso al Parque Industrial Santa Isabel ingresamos en la ciudad de Córdoba. Tiempo libre. Cena.
DÍA 3: Desayuno. City Tour visitando la Iglesia Catedral (MHN; la Iglesia y convento de Santa Catalina de Siena (MHN); El Cabildo (MHN); el Centro Municipal de Exposiciones Obispo Mercadillo y el Oratorio del Obispo Mercadillo (MHN); el Monasterio de Santa Teresa (MHN); el Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda; Ia Iglesia y Convento de San Francisco; el Banco de la Provincia de Córdoba; el Museo Histórico Provincial Marqués de Sobremonte (MHN); la Capilla San Roque (MHN) y la Manzana de los Jesuitas.
Desde la esquina de Independencia y 27 de Abril, al pie de la Catedral, caminamos una cuadra hasta la calle Obispo Trejo y en la peatonal –entre álamos y artesanos- llegamos hasta el Convento de Hermanas Carmelitas de Santa Teresa (MHN), que funciona en lo que fuera la casa paterna del fundador del colegio de Montserrat, doctor I. Duarte Quirós. El claustro, que conserva parte de la edificación colonial, fue habilitado en 1980 como Museo Fray José de San Alberto.
Regresando a la peatonal vemos frenta a la plazoleta el Templo de la Compañía de Jesús (MHN). El mismo fue edificado en 1671 y es el más antiguo del país. Su interior, de nave única con un crucero coronado por una cúpula, descolla por su bóveda a modo de barco invertido, ejecutada en madera de cedro paraguayo y vinculada con clavijas de madera ya que en la región no existían maderas de dimensiones necesarias y por eso debió ser trabajada a modo de casco invertido (el hermano Felipe Lemer –constructor– tuvo su formación en astilleros belgas). El retablo en el altar mayor es de origen cuzqueño y el púlpito de madera dorada con profusa ornamentación.
En la antesacristía puede admirarse un lavamanos realizado en piedra sapo ornamentado con una talla de María Magdalena en su extremo superior. Bajo el altar mayor, una cripta de considerables dimensiones guarda los restos de distinguidos religiosos.
El templo está flanqueado por dos capillas menores: la de Nuestra Señora de Lourdes a la derecha y el Salón de Grados de la Universidad a la izquierda, el cual sólo se habilita para grandes acontecimientos universitarios y se accede desde el rectorado.
Siguiendo nuestro recorrido, sobre la calle Caseros se encuentra la Capilla Doméstica de la Residencia Jesuítica, construida junto con el templo mayor y es un bello ejemplo de la arquitectura colonial que atrapa por sus dimensiones, el trabajo de su retablo y su techumbre realizada con vigas de madera alternadas con armazones de cañas tacuaras unidas con tiento crudo y revestidas de yeso y telas de admirable dibujo.
De vuelta en la peatonal, visitamos el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba, sede del gobierno de la más antigua universidad del país, puesta en marcha en 1613 con las facultades de arte y teología. Hoy posee 10 facultades y una serie de escuelas e institutos. Puede recorrerse su claustro con jardín y monumento central al fundador Obispo Trejo y Sanabria. En el primer piso funciona la biblioteca mayor de carácter general y enciclopédico, con hemeroteca, mapoteca y un importante centro de documentación con publicaciones periódicas y la biblioteca jesuítica. Se originó en 1818 cuando el gobernador De Castro ordenó abrir la biblioteca al público en una sala del colegio de Montserrat. La biblioteca mayor posee entre sus tesoros varios incunables de los años 1400 a 1500.
En Obispo Trejo esquina Duarte Quirós está el Colegio Nacional de Montserrat (MHN), fundado en 1687 por el doctor Ignacio Duarte Quirós como real colegio convictorio de Nuestra Señora de Montserrat. Fue regentado por los jesuitas hasta 1767. En 1907 pasó a depender de la Universidad Nacional de Córdoba. El edificio fue reconstruido y ampliado en 1927 por el arquitecto Jaime Roca, conservando en su planta baja el claustro y parte de la bóveda. De estilo español en sus dos elaboradas fachadas, se observan aberturas muy ornamentadas y grandes paños ciegos. La torre de la esquina, el alero de tejas, y el portal de ingreso principal de líneas barrocas con columnas salomónicas e importante labor de carpintería bien valen una observación en detenimiento.
Luego de la Manzana de los Jesuitas, recorremos La Cañada, el Paseo Sobremonte, el Parque Sarmiento y los Barrios Tradicionales (General Paz, San Vicente) y el Río Suquía. Cena.
DÍA 4: Desayuno. Luego de pasar por el aeropuerto Pajas Blancas avanzamos por la carretera rumbo norte en una zona de gran belleza y abundante vegetación, con poblaciones muy tranquilas, sombreadas y hermosos arroyos.
En la ruta se hallan confiterías de repostería alemana y varios complejos hoteleros pertenecientes a distintos sindicatos.
Llegamos a Ascochinga, localidad que fuera visitada por J. F. Kennedy, y de allí tomamos un camino que nos llevará a la Estancia Santa Catalina (MHN).
La Estancia Santa Catalina fue la más importante de las estancias que los jesuitas tuvieron en Córdoba durante los siglos XVII y XVIII. Sorprende encontrar este complejo, ubicado en la llanura y sin ningún entorno urbano. El establecimiento está en tierras de Calabalumba que los jesuitas compraron en 1622 a Luis Razón con el dinero que el comerciante Echezárraga donó al ingresar a la orden. Es uno de los más importantes exponentes de la arquitectura colonial americana.
El conjunto está formado por la iglesia, el cementerio, la residencia, el noviciado (en ruinas) y los talleres (ya desaparecidos). Este complejo de grandes dimensiones justificaba su porte al cumplir la doble misión de educar a los novicios y producir mediante la agricultura lo necesario para el sostén de los labores de la Orden.
En sus edificios se destaca la fachada de la iglesia con una doble torre y el portal del cementerio.
La iglesia posee una sóla nave y ostenta un interesante retablo tallado y dorado a la hoja presidido por la imagen de Santa Catalina de Alejandría. Los altares son de mampostería en líneas rococó y el púlpito de madera de algarrobo.
La estancia comprendía los puestos de Ongamira, San Miguel y El Rosario. El bajamar acumulaba el agua que era traída por acequias desde Ongamira permitiendo el desarrollo de grandes extensiones de cultivos, destacándose las plantaciones de frutales y viñedos.
Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, la estancia fue adquirida en subasta por el alcalde de Córdoba don Antonio Díaz. Sus descendientes son los actuales propietarios y los responsables de que durante más de 2 siglos los edificios se hayan conservado cuidadosamente. Regreso a Córdoba. Cena.
DÍA 5: Desayuno. Salida por RN9 hacia Jesús María.
Cabecera departamental, tuvo un desarrollo estrechamente vinculado al de la estancia que le diera su nombre. La misma se dedicó al cultivo de la vid y de ella se obtuvo el lagrimilla, primer vino americano servido en la mesa de los reyes de España.
La Casa de Caroya (MHN), restaurada en 1970, mantiene las características de su arquitectura original, ordenada en torno a un patio cerrado en sus cuatro lados por galerías con amplias habitaciones. Su diseño es de líneas sencillas y rústicas en las que se destacan una puerta cancel de magnífica factura en hierro, la irregular silueta de la techumbre provocada por las tejas musleras y los dinteles de algarrobo. En el interior se conserva la habitación donde falleció Duarte Quirós.
Luego de pasar frente al anfiteatro donde se realiza el Festival de Doma y Folklore se cruza el río para llegar a la Estancia Jesuítica San Isidro Labrador. El conjunto está formado por la iglesia, la residencia y las bodegas y se accede por el cuidado parque que ocupa el lugar del antiguo bajamar de la hacienda.
La Iglesia, de una sola nave, posee una curiosa espadaña ubicada detrás de la iglesia y visible desde el camino real.
La Residencia está junto a la iglesia y comunicada con ella. Se desarrolla en dos pisos que encierran por tres lados al patio central con aljibe. Desde el corredor se accedía a las celdas de los sacerdotes y los hermanos coadjutores.
El Museo ocupa la totalidad de la residencia. En el subsuelo que albergó las antiguas bodegas hay expuestos elementos de arqueología y en un corredor hacia la huerta, instrumentos de labranza y de elaboración de vino. En la planta alta se pueden apreciar pinturas de los siglos XVII y XVIII, casullas, crucifijos y elementos de culto usados por la Orden.
La Posta de Sinsacate (MHN) llamada “Puesto de San Pablo de Sinsacate”, está ubicada en tierras de la estancia jesuítica de Jesús María. Vale una visita ya que aquí fueron velados los restos de Facundo Quiroga, asesinado en el cercano paraje de Barranca Yaco.
Regreso a Córdoba. Cena.
DÍA 6: Desayuno. Salida rumbo a Mina Clavero por el Camino de las Altas Cumbres y de allí nos dirigimos al norte hasta La Higuera y allí rumbo al Este hasta Candelaria.
La Estancia Jesuítica La Candelaria (MHN) fue un establecimiento ganadero erigido en tierras llamadas “Rincón de Ocampis”, recibidas en merced real por el encomendero García de Vera y Mujica.
En 1673, su hijo Francisco Javier la dona a la Compañía de Jesús, y tras la expulsión de la orden, es adquirida por Francisco Pérez y Salcedo, quedando en mando privadas hasta 1978 cuando el gobierno provincial la adquiere a su última propietaria Filomena Portela de Bazán. El conjunto construido por los jesuitas era una verdadera fortaleza amurallada, con escasas aberturas y sólidas puertas de algarrobo como protección ante los eventuales malones. Estaba integrado por la capilla con su sacristía, un pequeño cementerio, habitaciones destinadas a los sacerdotes, talleres, huertas y corrales.
La Iglesia domina sobre la horizontalidad del resto de las construcciones. Su portal está compuesto por un arco de considerable espesor enmarcado por pilastras y tiene encima un frontis triangular con una hornacina, que remata en una espadaña con tres campanas y una cruz de hierro.
Las techumbres, muy deterioradas, están construidas mediante cabriadas de madera cubiertas con tejas “musleras”, que poseen un peculiar atractivo. En el interior se destaca el altar, realizado en mampostería, que reitera las líneas del portal y conserva parte de su decoración con motivos vegetales policromados. Es una edificación modesta pero que bien vale la visita. Su construcción permite ocultar la imaginería y demás objetos de valor en casos de ataque.
Regreso a Mina Clavero. Alojamiento. Cena.
DÍA 7: Desayuno. Salida rumbo a la ciudad de Buenos Aires. Fin de nuestros servicios.
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