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Cerro Otto, Isla Huemul y Cerro Campanario 

Dos cerros con su particular encanto y un gran fraude
 
 
Cerro Otto

Cordón montañoso de una altura máxima de 1405 metros. Desde la cima se domina toda la ciudad de San Carlos de Bariloche, el aeropuerto Internacional, la casi totalidad del lago Nahuel Huapi como también de los lagos Moreno y Gutiérrez. Su nombre recuerda a un colono alemán, don Otto Goedecke, que se estableció en la colonia Nahuel Huapi hacia finales del siglo XIX. Con el tiempo y su trabajo compró la falda norte del cerro y tenía una chacra con frutales. Fallece trágicamente en 1928 cuando sorprende a un joven que le estaba robando manzanas, quien le dispara un tiro mortal. Geológicamente el cordón es muy antiguo, y su falda sur es de rocas más duras que el área norte, en la que se observa el modelado realizado por el avance del glaciar que formó el lago Nahuel Huapi durante el período pleistoceno.
Existe una gran diferencia en la vegetación que lo cubre ya que su cara norte recibe mayor exposición al sol y vientos del oeste por ello la ladera está poblada desde su base hasta los 1000 metros, por bosques de cipreses, y radales, lauras, notros, retamos en menor número. En el verano, el sotobosque se puebla de orquídeas terrestres, arvejillas, calafates, mutisias, en cambio su ladera sur posee frondosos y antiguos bosques de coihues, que crecen desde la base hasta los 900 metros. Estos gigantes de casi 40 metros, prefieren sitios más sombreados y su follaje siempre verde le da protección a un sotobosque de cañas colihues, amancay, arvejillas, calafates y michay.
Este cerro fue uno de los primeros donde se comenzó a esquiar ya que otro pionero alemán, Otto Meiling, abrió la primera escuela de esquí en la región, llamada Tronador. Aún hoy se practica el esquí nórdico o de fondo. El cerro posee un ancho camino de ripio para acceder hasta la cima. Tanto durante el día como al anochecer el paisaje cordillerano y de lagos muy azules es cautivante.

Teleférico

A solo 5 kilómetros del Centro Cívico de la ciudad, sobre la avenida de los Pioneros, una hermosa ruta pavimentada, bordeada por densos bosques de pinos, alerces y lengas, intercalados con típicos chalet, nos conduce a la base del Teleférico Cerro Otto.
En 1974 se construye el teleférico en una fábrica de Viena a pedido del Señor Boris Furman. Éste es un sistema de transporte aéreo en góndolas panorámicas con amplia capacidad para 4 personas sentadas. Este medio de elevación recorre una distancia de 2100 metros desde la estación inferior (a 800 metros sobre el nivel del mar) hasta la estación superior ubicada en la cima del cerro (a 1405 metros sobre el nivel del mar), a una velocidad de 3 metros por segundo, lo cual permite completar un viaje en 12 minutos. Esto se logra a través de un motor eléctrico de 150 HP a 1470 r.p.m., mediante una caja reductora de velocidad. En paralelo con éste, y como emergencia, existe un motor de combustión interna de 45 Hp de potencia, para casos de corte de corriente eléctrica. Las cabinas son acopladas al cable tractor cada 36 segundos, lo que equivale a una distancia entre góndolas de 108 metros.

Posee 42 góndolas para 4 pasajeros cada una y puede transportar 500 pasajeros por hora. Estas góndolas se detienen en las estaciones superior e inferior lo que facilita el ascenso y descenso de visitantes. La vista, a medida que se asciende es increíble, ya que se desplaza sobre el bosque de cipreses y hermosas residencias; y, al cobrar altura, se contempla la magnitud del lago Nahuel Huapi, sus islas y todo éste paisaje enmarcado por los Andes Patagónicos entre los que sobresalen los cerros López, Capilla y Cuyin Manzano.

Al arribar a los 1405 metros, podemos aquí acceder a una gran terraza para observar 360º de panorama increíble: los lagos Nahuel Huapi, Moreno y Gutiérrez, el cerro Catedral con sus agujas de granito volcánico y la mole cubierta de hielos del cerro Tronador, la altura máxima del Parque Nacional.
El complejo se completa con la nueva galería de arte que funciona en un amplio y climatizado salón: en ella se exponen tres copias fieles en tamaño original de obras de Miguel Angel Buonarotti: El David, La Piedad y El Moisés. Las obras están realizadas con 80% de polvo de mármol y 20% de resina acrílica y fueron adquiridas en 1995 en Florencia. Además se exponen instrumentales empleados por los escultores para trabajar el mármol, y retratos de otras obras de Miguel Ángel, como las cúpulas y frescos de la Capilla Sixtina

Confitería Giratoria

La confitería esta ubicada a 1405 metros de altura. Forma parte del complejo del Teleférico Cerro Otto, pudiendo acceder a ella ascendiendo en las cabinas desde la base, en vehículos por calle enripiada o por las picadas para trekking. Posee capacidad para 250 personas las que cómodamente sentadas disfrutan de una visión de 360º.
 Se observan diversos lagos como el Gutiérrez, Moreno y Nahuel Huapi, todo el cordón del Catedral con sus agujas y el imponente cerro Tronador, la cumbre más alta del Parque Nacional.
Está montada sobre 4 motores eléctricos que pueden hacer que gire una vuelta completa cada 20 o 40 minutos.
Se ofrecen picadas de ahumados, comidas rápidas, sopas, ensaladas y deliciosas tortas caseras.
La confitería bailable funciona en el primer piso de la confitería giratoria. Los más jóvenes pueden divertirse en cualquier horario. Tiene una capacidad para 700 personas. Es el placer de disfrutar música, luces y color es único a 1405 metros de altura, casi bailando entre nubes.


Mountain Bike

Toda el área sur del cerro Otto posee sendas muy utilizadas para este deporte que cobró gran impulso en la región en éstos últimos años. Allí se realizan diversas competencias ya que el terreno es óptimo por sus pendientes. Las bicicletas ideales son las de montaña, que difieren mucho de las de ciudad. Están construidas para soportar grandes esfuerzos, resistencia a los golpes, y poseen poderosos frenos. También son fundamentales los cambios que permiten atenuar esfuerzos en subidas y asegurar descensos aprovechando la potencia al máximo. Es importante el uso del casco apropiado.

 


Parapentismo

Este joven deporte surge en los Alpes hace aproximadamente 15 años. Inicialmente estaba más relacionado con el paracaidismo, hoy en día los parapentes son verdaderas alas que permiten realizar largos vuelos en duración y distancia. El equipo es accesible y fácilmente transportable en una mochila. El cerro Otto, es ideal por su orientación ya que se aprovechan las corrientes dinámicas, originadas por el viento al chocar contra un obstáculo como es una montaña y elevarse para sobrepasarla. O también las corrientes térmicas que se producen por el calentamiento diferencial del suelo, así las capas más bajas tienden a elevarse formando burbujas o columnas ascendentes. El cerro tiene un fácil acceso desde la ciudad, ya sea en vehículo por el camino de ripio que llega a la estación superior del teleférico, o subiendo 12 minutos por este medio. Este deporte es para todos, ya que no requiere preparación física previa, y no hay límites de edad. Las alternativas son los vuelos de bautismo en parapentes biplaza en los que se vuela en compañía del instructor. La segunda opción es tomar un curso y sumarse a las prácticas regulares de la actividad. Los cursos son teórico–prácticos.

 


Isla Huemul

Esta isla, se encuentra muy cerca de la ciudad por lo cual con solo 30 minutos de navegación desde puerto San Carlos, en un moderno catamarán con capacidad para 130 personas, nos acercamos a este lugar que encierra historias muy antiguas y una belleza natural para disfrutar caminando por sus senderos interiores. La isla posee 75 hectáreas aproximadamente y una altura máxima de 900 metros. Está poblada de 40 especies de aves siendo escasos los mamíferos aunque en sus costas se han detectado colonias de huillines y visones, ambos carnívoros y anfibios, siendo el segundo exótico. En cuanto a la vegetación, el bosque alberga cerca de 80 especies autóctonas como cipreses, arrayanes, maqui, reina mora y otros. Desde 1987 pasó del dominio de la provincia de Río Negro a la municipalidad local, siendo declarada Reserva Histórica, Ecológica y Turística Municipal. Si hablamos de historia, debemos comenzar por su nombre, éste fue primitivamente Huenul, en honor a un poblador de familia mapuche, el cacique don José Nalasco Guenul, quien se establece en la isla en 1894, falleciendo en 1904. Se visita su tumba, rodeada de un bosque de arrayanes. Su nombre significa arriba, alto. Sin embargo su nombre se modificó por el de Huemul, un ciervo nativo. En el sendero que la recorre se puede observar un bosque donde prima el arrayán. Su fina corteza, al ir creciendo el árbol en grosor, se va desprendiendo en capas. La coloración del tronco es lo más llamativo, ya que es de un fuerte tono canela o rojizo debido a la cantidad de tanino que contiene. Su follaje es perenne, floreciendo a fines del verano. También produce un fruto comestible, con sabor a eucaliptus
La historia más trascendente de la isla es la que comprende el período 1949 al 52. Poco tiempo antes arribó al país el científico austríaco, Ronald Richter quien consigue el apoyo del gobierno argentino, presidido en aquel momento por el general Juan D. Perón. Este físico elige la Isla Huemul, por su ideal aislamiento ya que su proyecto era la investigación de la fusión nuclear controlada, siendo éste el primer proyecto de occidente en esta materia. El apoyo económico fue total y llegó a haber 400 soldados de la 2da compañía de Ingenieros de Ejercito, trabajando en el lugar para construir los laboratorios, edificio del reactor, usina, laboratorios de química, etc. En abril de 1950 Perón y su esposa visitan las obras. Finalmente en marzo de 1951 Perón anuncia que en la planta piloto de la isla Huemul "se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica", pero ni la comunidad científica argentina ni la internacional dieron veracidad al supuesto descubrimiento. No se presentaron pruebas y la actitud caprichosa de Richter con gastos desmensurados, le restaron credibilidad al proyecto por lo que la convención de científicos y legisladores la visitaron para inspeccionar. Se decide intervenir la isla y todo el proyecto queda bajo la dirección de la recientemente creada Comisión Nacional de Energía Atómica, creándose entonces el Centro Atómico Bariloche. Hoy en día es posible visitar en la isla, acompañado por guías o un folleto especial, los edificios de dicha época: la herrería, la usina, los laboratorios gemelos –sin concluir–. Un mirador ubicado en la parte alta del área permite dominar el conjunto de todas las obras y el paisaje circundante.
 Mientras se llevaba a cabo el Proyecto Huemul, de desarrollo de Energía atómica, se crea en 1950 la Comisión Nacional de Energía atómica y localmente el Centro Atómico Bariloche que se unifican con el Instituto Balseiro en los años 60, el que depende también de la Universidad de Cuyo. Se otorgan becas para dedicación exclusiva y se convive en el campus universitario. En éste lugar se cursan las carreras de Ingeniería Nuclear y Licenciatura en Física Nuclear. El plantel de profesores y las investigaciones que se realizan son reconocidos a nivel mundial.


Cerro Campanario

Cerro de 1050 metros que ya desde el pasado era visitado por los primeros turistas que arribaban a Bariloche. Ubicado sobre el brazo del mismo nombre. Su nombre seguramente proviene de la impresionante vista panorámica que se obtiene desde la cima. Por encontrarse aislado de otros cerros, permite una visión de 360 grados. Se asciende por una aerosilla doble que funciona en el lugar desde 1968. En sólo 7 minutos se asciende hasta los 1050 metros. Durante el recorrido se observa el bosque nativo de coihues, cipreses, radales, e infinidad de arbustos y flores primaverales o veraniegas. Carteles artesanales indican el nombre científico y común de la mayoría de las especies de flora.
Llegando a la cima, disponemos de un mirador orientado al oeste. La visión es de tarjeta postal, ya que muy próximo se divisan los imponentes cerros de la Cordillera de los Andes Patagónicos, cerro López, Capilla, Millaqueo, Catedral, Goye, y la cadena del Cuyin Manzano. En el centro del lago, la isla Victoria. Impactan las tonalidades de los lagos Moreno, y Nahuel Huapi, que varían según la incidencia de la luz. Muy cerca, la laguna del Trébol, con su forma característica que influyó en su nombre. Nos sentimos pájaros sobrevolando, planeando sobre tanta belleza, sentiremos el impulso de jugar con las gaviotas, chimangos e incluso los cóndores que visitan curiosos las inmediaciones del cerro. Hacia el este varía el paisaje. Se observan los barrios cercanos. Dos terrazas superiores completan los miradores.

 

 

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